Discapacidad Militar

HISTORIAS DE MILITARES

La discapacidad en las Fuerzas Armadas es un doble problema, personal y profesional.

Personal por lo que significa la disminución de capacidades psicofísicas del individuo y profesional porque al menos el 85% de la plantilla de Tropa y Marinería de las Fuerzas Armadas es eventual y significa poder perder su puesto de trabajo. Nos encontramos entonces con historias humanas, que afectan a todas las escalas de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil.

La OATM es consciente de este problema y lo pone en conocimiento de la sociedad, mediante el testimonio vivo de los afectados, para que no se olvide el calvario sufrido y las consecuencias de que el empleador en este caso siendo la Administración deje malparados a los que fueron sus soldados tras ya no serles útiles.

Sin duda es un grave problema social, ya que al perder su empleo militar, la reparación del daño sufrido recae sobre la sociedad y sobre las administraciones civiles, que sin información previa deben lograr reincorporar al miembro de la sociedad discapacitado.

Andrés Merino Benito

Andrés Merino Benito Image

Andrés Merino Benito es socio de la OATM y su historia comienza en Afganistán en el año 2004, que nos cuenta de la siguiente forma.

Andrés ingresó en las Fuerzas Armadas en el año 2003, siendo destinado a la 3ª Bandera de la Brigada Paracaidista en Alcantarilla (Murcia). En 2004, estando prestando servicio en Afganistán, sufrió un accidente al caerse de un camión, dos días antes de replegarse a territorio nacional. Dicho accidente, le produjo una lesión de 3 hernias de disco y desplazamiento de otro, teniendo que pasar Tribunal Médico Militar y siéndole concedido un “Apto con Limitaciones de grado 3”, producido en acto de servicio. Le aseguran que pasara a ocupar una vacante donde no tendrá que realizar esfuerzos físicos y, dos semanas más tarde, pasa destinado con carácter forzoso a la Unidad de Formación de la Brigada Paracaidista. En ella, permanece durante 8 años, realizando, en idénticas condiciones que sus compañeros, saltos paracaidistas, maniobras, guardias y servicios y todo tipo de trabajos físicos. Durante esos 8 años, tomando toda clase de calmantes para aguantar los dolores, el Soldado Merino jamás presento una queja, reclamando su situación de Apto con Limitaciones.

Al disolverse la Unidad queda disponible con prioridad “uno”, solicitando una de las cuatro vacantes publicadas a la Unidad de Servicios de Acuartelamiento (USAC) Santa Bárbara, en Murcia. Al no ser ninguna de ellas para personal apto con limitaciones, pese a ser una unidad de servicios “no operativa”, no se la conceden, pese a quedar 3 sin ocupar destino pasa destinado con carácter forzoso al Cuartel General de la Legión en Viator (Almería).

Una vez en la Unidad, el Comandante de la Sanidad Militar diagnostica que no puede realizar ningún tipo de esfuerzo físico. En su nueva compañía, hacen caso omiso de esto, sufriendo un accidente al caer por unas escaleras. Esto ocasiona que tengan que realizarle una intervención quirúrgica, al comprobar los servicios médicos que había pasado a tener 6 hernias de disco y 2 discos desplazados. Pasa Tribunal Médico Militar, dictaminando que la lesión ha sido producida en acto de servicio, al justificarlo su Jefe de Unidad. Es operado en Madrid, pero a los 8 meses empeora, teniendo que realizarle una segunda operación quirúrgica, donde le implantan 6 clavos de titanio y dos placas metálicas. Vuelve a pasar Tribunal Médico Militar y esta vez le dictaminan un grado “5”, pero curiosamente sin ser dictaminado como en acto de servicio.

Se le incoa un expediente por perdida de aptitud psicofísica y, mediante resolución de 25 de octubre de 2.013, causa baja en las Fuerzas Armadas por Resolución de compromiso. Se reincorpora a la vida civil sin ningún tipo de compensación por esta invalidez, al no ser declarado en acto de servicio, y aplicarle solamente un 16% de grado de incapacidad. Asimismo, la Seguridad Social estima que con ese grado no le corresponde tampoco la asignación de ningún tipo de pensión por su parte.

Andrés, después de 2 accidentes reconocidos como sucedidos en acto de servicio y dos operaciones, a causa de ellos, queda, como vulgarmente se dice, con “una mano delante y otra detrás”.

En el año 2013 inició una marcha a pie desde Murcia a Madrid, para solicitar al Ministro de Defensa una solución para su discapacidad y justicia. En el año 2014 la Directora Gral. de Personal le recibió pero hasta la fecha su problema no se ha solventado.

Andrés Merino Benito

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Andrés Merino Benito es socio de la OATM y su historia comienza en Afganistán en el año 2004, que nos cuenta de la siguiente forma.

Andrés ingresó en las Fuerzas Armadas en el año 2003, siendo destinado a la 3ª Bandera de la Brigada Paracaidista en Alcantarilla (Murcia). En 2004, estando prestando servicio en Afganistán, sufrió un accidente al caerse de un camión, dos días antes de replegarse a territorio nacional. Dicho accidente, le produjo una lesión de 3 hernias de disco y desplazamiento de otro, teniendo que pasar Tribunal Médico Militar y siéndole concedido un “Apto con Limitaciones de grado 3”, producido en acto de servicio. Le aseguran que pasara a ocupar una vacante donde no tendrá que realizar esfuerzos físicos y, dos semanas más tarde, pasa destinado con carácter forzoso a la Unidad de Formación de la Brigada Paracaidista. En ella, permanece durante 8 años, realizando, en idénticas condiciones que sus compañeros, saltos paracaidistas, maniobras, guardias y servicios y todo tipo de trabajos físicos. Durante esos 8 años, tomando toda clase de calmantes para aguantar los dolores, el Soldado Merino jamás presento una queja, reclamando su situación de Apto con Limitaciones.

Al disolverse la Unidad queda disponible con prioridad “uno”, solicitando una de las cuatro vacantes publicadas a la Unidad de Servicios de Acuartelamiento (USAC) Santa Bárbara, en Murcia. Al no ser ninguna de ellas para personal apto con limitaciones, pese a ser una unidad de servicios “no operativa”, no se la conceden, pese a quedar 3 sin ocupar destino pasa destinado con carácter forzoso al Cuartel General de la Legión en Viator (Almería).

Una vez en la Unidad, el Comandante de la Sanidad Militar diagnostica que no puede realizar ningún tipo de esfuerzo físico. En su nueva compañía, hacen caso omiso de esto, sufriendo un accidente al caer por unas escaleras. Esto ocasiona que tengan que realizarle una intervención quirúrgica, al comprobar los servicios médicos que había pasado a tener 6 hernias de disco y 2 discos desplazados. Pasa Tribunal Médico Militar, dictaminando que la lesión ha sido producida en acto de servicio, al justificarlo su Jefe de Unidad. Es operado en Madrid, pero a los 8 meses empeora, teniendo que realizarle una segunda operación quirúrgica, donde le implantan 6 clavos de titanio y dos placas metálicas. Vuelve a pasar Tribunal Médico Militar y esta vez le dictaminan un grado “5”, pero curiosamente sin ser dictaminado como en acto de servicio.

Se le incoa un expediente por perdida de aptitud psicofísica y, mediante resolución de 25 de octubre de 2.013, causa baja en las Fuerzas Armadas por Resolución de compromiso. Se reincorpora a la vida civil sin ningún tipo de compensación por esta invalidez, al no ser declarado en acto de servicio, y aplicarle solamente un 16% de grado de incapacidad. Asimismo, la Seguridad Social estima que con ese grado no le corresponde tampoco la asignación de ningún tipo de pensión por su parte.

Andrés, después de 2 accidentes reconocidos como sucedidos en acto de servicio y dos operaciones, a causa de ellos, queda, como vulgarmente se dice, con “una mano delante y otra detrás”.

En el año 2013 inició una marcha a pie desde Murcia a Madrid, para solicitar al Ministro de Defensa una solución para su discapacidad y justicia. En el año 2014 la Directora Gral. de Personal le recibió pero hasta la fecha su problema no se ha solventado.